Oda por un perro muerto

12 10 2009

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Oda por un perro muerto

La frase es de Schopenhauer: “El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales”

Pilar Rahola | 10/10/2009 | Actualizada a las 00:17h | Ciudadanos

La histeria colectiva está perfectamente definida en los estudios de sociología y, como aseguraba Arthur Schopenhauer, no tiende a decrecer en el devenir de la humanidad, sino muy al contrario. En esta era de comunicación global, las histerias viajan por las autopistas de la información a la misma velocidad que lo hacen los miedos atávicos, y no hay razonamiento que las frene. También es de este gran filósofo alemán –cumbre del idealismo pesimista– una triste frase que nos define perfectamente: “El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales”. Si Schopenhauer, pues, hubiera deambulado estos días por La Sènia –y perdonen la osada ucronía–, probablemente habría aunado ambos pensamientos, porque resulta claro que La Sènia ha vivido una esperpéntica histeria colectiva, y resulta claro, también, que ha sido un infierno para un pobre animal. Lo que ha ocurrido con el dogo abandonado, que intentaba sobrevivir con cadáveres de pollo tirados en una granja, y que después de una brutal cacería ha sido abatido, merecería una medalla al mérito de la imbecilidad. Y, por supuesto, un plus meritorio a la crueldad. El conseller Baltasar debe de sentirse orgulloso de haber tirado 100.000 euros, con profusión de helicópteros y un dispositivo de decenas de personas, para conseguir matar a un pobre animal indefenso, en mal estado y cuyo único delito –a falta de ningún indicio de agresión, no olvidemos que los dogos son muy pacíficos– era intentar sobrevivir después de sufrir abandono. Un hito en su carrera política. Suerte que dirige Medi Ambient, porque dirige un ministerio y envía al ejército. Ahora todo son silencios, como el sonoro silencio que nos han dado en Els matins de Cuní, cuando hemos pedido explicaciones, y hemos recibido un buen portazo. Cosa que me resulta comprensible, porque ¿cómo puede explicar Francesc Baltasar que tire miles de euros de dinero público, se apunte a una histeria colectiva basada en simples rumores y, en lugar de recoger a un pobre animal abandonado, y ofrecerle una segunda oportunidad, decida simplemente matarlo? ¿Podían disparar un dardo para dormirlo? Sí, podían, como podían haber entregado el animal a las protectoras, que lo habrían curado, lo habrían alimentado y, quizás, lo habrían hecho algo feliz. Pero este país, a veces, se esfuerza por ser triste, feo, salvaje y notoriamente incompetente. Así que, aplausos, Baltasar, has conseguido conquistar Perejil con la Armada Invencible.

Permitan un apunte final para el pobre perro. No me imagino lo que habrá sufrido en sus últimas semanas de vida. Un brutal abandono, el desconcierto, el hambre, la sed, el lento deterioro del cuerpo, una cacería con decenas de personas, el miedo brutal y, finalmente, la muerte gratuita. Así, sin más, castigado por el único delito de haber nacido perro en un mundo de cafres.





La konkista de la tierra

2 10 2009

La konkista de la tierra

Autor: Gustavo Duch Guillot

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militar¿Quieren un consejo? Compren un pedacito de tierra cultivable, como media hectárea al menos. A su alrededor construyan un muro enorme o bien una valla electrificada. Y tomen las medidas que la tecnología armamentista –siempre tan puntera– nos ofrece para defenderla. Porque llegarán para conquistarla desde todos los puntos cardinales. Terratenientes de la soya ávidos de ampliar sus pertenencias y sus negocios de alimentación de la ganadería intensiva, representantes gubernamentales de otros países que les ofrecerán oro y plata para asegurarse tierras productivas, empresas semilleras que buscan integrar todo el poder en la cadena agroalimentaria y, cómo no, petroleras reconvertidas al business de los agrocombustibles. Todos ellos contra su milpa, sus tomates o sus calabacines. La globalización capitalista contra el derecho a la alimentación.

Al menos ésta es mi conclusión después de devorarme (de todo nos tendremos que acostumbrar a comer) el informe ¡Se adueñan de la tierra!, que acaba de publicar la organización internacional GRAIN y que explica con detalle cómo en los años recientes la avidez por las tierras fértiles –un bien finito y agotable– se ha acelerado con consecuencias muy peligrosas para la soberanía alimentaria de los pueblos. Dos son los actores principales en el acaparamiento de tierras. El primero: un grupo de países (Arabia Saudita, Japón, China, India, Corea del Sur, Libia, etcétera) dependientes de la importación de alimentos hasta ahora, que analizando las crisis alimentarias y financieras saben que ya no se puede confiar en el comercio internacional de comestibles. El reciente ejemplo ha sido Corea del Sur, que de la mano de la compañía Daewoo Logistics ha comprado el derecho para los próximos 99 años de 1.3 millones de hectáreas de Madagascar, casi la mitad del tamaño de Bélgica. Y así tenemos que estos países (con acuerdos con multinacionales) controlan ya territorios en lugares como Uganda, Brasil, Camboya o Sudán, donde, por cierto, la alimentación de sus habitantes está realmente comprometida.

El segundo grupo que acecha y adquiere tierras son los capitales financieros, las casas de inversión, los fondos de cobertura y el resto de la familia Monster. Para ellos el desplome de los fondos ligados a las hipotecas los obliga a buscar nuevos nichos de inversión. Y como ya conocen el sector agrario, donde su presencia comprando futuros en cereales disparó los precios de los alimentos, ven en la tierra cultivable un valor rentable y seguro. Las familias campesinas cuando miran la tierra ven un sustrato productor de alimentos, los especuladores ven cosechas que en la bolsa generarán rápidas ganancias y huelen los agrodólares de los nuevos combustibles. Unos datos publicitarios: la empresa BlackRock Inc, con sede en Nueva York, una de las mayores administradoras de dinero del mundo, con casi 1.5 billones de dólares en sus libros, acaba de crear un fondo de cobertura agrícola de 200 millones de dólares, 30 de los cuales se utilizarán para adquirir tierras en todo el orbe. Morgan Stanley (¿la rescatará el Departamento de Hacienda de Estados Unidos?) compró 40 mil hectáreas de tierras agrícolas en Ucrania. Una casa de inversiones rusa, Renaissance Capital, adquirió derechos sobre 300 mil hectáreas de tierras ucranianas, donde también Landkom, grupo de inversiones británico, compró 100 mil hectáreas y aspira a expandirlas a 350 mil para 2011.

Finalmente lo que tenemos es un conflicto entre la seguridad y la soberanía alimentarias. Los defensores del modelo de poner a producir las tierras desde los gobiernos, inversionistas o grandes corporaciones argumentan que se generan puestos de trabajo, que se hace rendir tierras ociosas y que se producen alimentos. Pero en ese análisis falta el principal elemento. La pobreza en el mundo reside en el campo, precisamente por modelos como éste, donde se agota a la tierra con exigencias atroces y se imposibilita a los campesinos y las campesinas el acceso y control de los recursos productivos, vivir de su trabajo agrícola y crear un tejido rural rico y vivo. Como explica el obispo Casaldáliga en Brasil (defensor de la teología de la liberación, les digo para que se sitúen, por si no conocen su trayectoria, que lo de ser obispo no es garantía de nada), cuando Colón llegó a América y el vigía gritó ¡tierra!, las carabelas ya iban cargaditas de latifundistas, corporaciones, especuladores, buscando exactamente eso: la konkista de la tierra, de la tierra cultivable.

La Jornada de México, 27 de diciembre de 2008





El orgullo de Algemesi

21 09 2009





El gato Manolito

18 09 2009

Gracias a Robert por este estupendo vídeo.





Moscatel ha sido asesinado

15 09 2009

En honor a Moscatel.  Asesinado en la localidad de Tordesillas a las 11.30 de la mañana del 15 de septiembre de 2009.

Ante las imágenes de tu cadáver renovamos nuestro compromiso de lucha por todos los animales.

¡Hasta la Liberación Animal Siempre!

Descansa en paz compañero.





Un cazador muere por el disparo de un compañero en una batida de jabalís en el Baix Empordà

14 09 2009

Un cazador falleció accidentalmente por los disparos de un compañero mientras participaba en una batida de jabalís en el municipio de Forallac (Baix Empordà), han informado hoy los Mossos d’Esquadra.

Cazador cazado

Cazador cazado


El fallecido es Juan G.C., vecino de Palafrugell (Baix Empordà) y de unos 40 años, que participaba en una batida de jabalís cuando recibió un tiro mortal de otro compañero que, al parecer, lo confundió con uno de estos animales.

La investigación sobre este suceso, que se produjo ayer por la mañana, la realizan los Mossos y se ha hecho cargo del caso el Juzgado de Guardia de La Bisbal d’Empordà (Baix Empordà).

Si se hubiera quedado en casa o hubiera ido a un museo seguro que no le hubieran tiroteado.





El verdadero poder…

4 08 2009





La experimentacion sobre animales es …

22 07 2009

La experimentación sobre animales es uno de los temas tabú que la sociedad actual no quiere asumir. Después de años de demostraciones de que la mayoría de las pruebas de laboratorio sobre animales no sirven a la hora de extrapolarlas a humanos, después de que una generación entera se viera en peligro por la Talidonida, despues de que se han destapado los numerosos fraudes, de que existan modelos informaticos y se hayan desarrollado tejidos y formas de experimentacion sin causar el extremo dolor que se causa a los animales de laboratorio, despues de todo esto…





La Cigueña: pajaro de guerra

17 07 2009

Simplemente genial





Ithaca: Las provincias «rebeldes» del imperio norteamericano

8 07 2009

Las provincias «rebeldes» del imperio norteamericano

 

Horas: moneda oficial en Ithaca

Horas: moneda oficial en Ithaca

 

Numerosas ciudades han puesto fin a la cultura del coche y del chalé adosado y han hecho del ecologismo su religión.

Hay un lugar en Estados Unidos donde cerró un McDonalds por falta de negocio. Un lugar que ha puesto en marcha su propia moneda local (las horas), con una bucólica ecoaldea camuflada en un vergel de bosques y lagos, con un fastuoso mercado de granjeros que todos los fines de semana atrae a cientos de turistas, con 30.000 vecinos volcados en cuerpo y alma en todo tipo de asociaciones y cooperativas. Ese lugar se llama Ithaca, queda a cuatro horas de Nueva York y es la punta de lanza del cambio de mentalidad que se está gestando en el corazón del imperio. Piensa globalmente, actúa localmente.. . Ithaca no es el paraíso, y a simple vista no se distingue en exceso de la típica ciudad de provincias del noreste. Tiene, sí, el sello de la reputadísima Universidad de Cornell, pero hasta en eso se parece a tantas otras. Lo que diferencia a Ithaca es una energía especial, un imán que sólo tienen ciertos lugares elegidos. Sólo así se explica que aquí se crearan hasta 50 comunas en plena eclosión del movimiento hippie. Los jóvenes idealistas se cortaron la melena, se hicieron prácticos. Muchos de ellos decidieron echar raíces en la ciudad y esparcir las semillas del cambio en el mundo real. En 1989 llegó un alcalde socialista, Ben Nichols, y ahí empezó la leyenda de la ciudad más innovadora y creativa de Norteamérica. La declaración de independencia de Ithaca empieza a percibirse desde que uno camina por The Commons, el paseo peatonal. Ni sombra de McDonalds, Burger King, Starbucks y demás bastiones del colonialismo cultural americano. Aquí son todo comercios autóctonos que exhiben orgullosos el cartel con la moneda local: «Se aceptan horas». La primera vez que cayó en nuestras manos un billete de cinco horas de Ithaca, pensamos que trataban de jugar con nosotros al monopoli. El juego se acabó cuando intentamos comprar algo con él y la dependienta nos preguntó: «¿El cambio lo quiere en dólares o en horas?». Cuesta creerlo, pero sucede todos los días a 300 escasos kilómetros de Wall Street. La gente de Ithaca tiene sus propios billetes, mucho más coloristas y divertidos que el dólar (ilustrados con niños, flores, granjas y animales de la zona). El dinero local lo aceptan en la mayoría de las tiendas, y es la forma habitual de pago para las chapuzas caseras, las clases particulares o las terapias alternativas. La Cámara de Comercio respalda los billetes locales, aunque el verdadero aval es el trabajo y el patrimonio de los ciudadanos y su voluntad de aceptarlos como moneda alternativa. Es como el trueque de toda la vida, aunque de un modo más formal y con todas las de la ley. Las horas mueven, al cambio, unos 400 millones de pesetas al año que nunca saldrán de la ciudad. «Los dólares son un instrumento alienante, al servicio de fuerzas destructivas» , nos explica Paul Glover, héroe local y mentor de las horas. «Con nuestro dinero estamos creando una riqueza que no nos van a arrebatar y unos lazos que refuerzan día a día nuestra comunidad». Una hora vale lo que 10 dólares, el «salario mínimo» que han decidido regalarse los ciudadanos de Ithaca (casi el doble que el nacional). «Nuestro dinero no genera avaricia, sino solidaridad», presume Glover, cuya última gesta ha sido la creación de una cooperativa de salud que da cobertura a todos los que no pueden pagarse el seguro médico en la ciudad. La creatividad de Ithaca es contagiosa, y las horas han encontrado ya réplica en 38 estados tan distantes como Hawai (Ka/u Hours), Massachusetts (Valley Dollars) y Carolina del Norte (Mountain Money). La ciudad ha marcado también la pauta nacional con dos programas innovadores de reciclaje de bicicletas y ordenadores. Pero si algo la hace verdaderamente irresistible a los ojos de cualquier amante de la naturaleza es la Ecoaldea. La Ecoaldea queda en las lomas del sinuoso lago Cayuga, en un bosque que un puñado de vecinos arrebató a los especuladores inmobiliarios. Siguiendo el modelo de las cooperativas danesas, y procurando el menor impacto en el entorno natural, nació un proyecto de veinte casas arracimadas en torno a un paseo peatonal, alimentadas con energía solar, abastecidas por su propia granja biológica. Los coches se dejan en el granero de la entrada. Los niños corretean a sus anchas, se bañan en el estanque, aprenden a reconocer los cantos de infinidad de pájaros. Son 90 vecinos en total, unidos por la voluntad de vivir de otra manera, más humana y solidaria. «El individualismo a ultranza y la cultura del coche han dinamitado la sociedad americana», se lamenta Liz Walker, la alcaldesa de la Ecoaldea. «Nuestras ciudades son desiertos, y por todo los sitios crecen cinturones de asfalto y mastodontes comerciales. La gente se marcha a vivir con toda su ilusión al chalé en las afueras y el sueño se convierte en una pesadilla: atascos a todas horas, aislamiento e incomunicació n, la sensación de no pertenecer a ningún sitio…». «Pues bien, no hay por qué resignarse a ese tipo de vida», sugiere Liz. «Aquí, en la Ecoaldea , estamos buscando otro modelo, a caballo entre la vida urbana y la vida rural. Todos venimos buscando un contacto más directo con la naturaleza y unos ciertos lazos de comunidad. Somos 90 vecinos, y cada cual hace su vida, pero también algo por los demás». Bicicletas y reciclaje Dejamos atrás Ithaca y su cocedero de innovaciones sociales, y saltamos a la otra costa, siguiendo el rastro del bosque de secuoyas gigantes que en tiempos llegaba hasta San Francisco. Allí, en la costa del Pacífico Norte, nos encontramos con Arcata, la primera ciudad americana con un Ayuntamiento verde. La bicicleta y el reciclaje son la religión diaria de sus 16.000 vecinos, que contribuyeron con sus manos a crear el Santuario de la Vida Silvestre , donde hoy anidan 50 especies de pájaros. Desde Arcata podríamos subir en tres horas hasta Portland, Oregón, bandera del movimineto del renacimiento urbano. Portland fue la primera gran ciudad en poner freno a la marabunta de los adosados y en proteger cientos de hectáreas de espacios verdes. Trolebuses gratis, amplias zonas peatonales, cientos de kilómetros de carriles-bici. .. La trasformación prodigiosa de la destartalada ciudad industrial en el centro vital que es ahora fue sobre todo fruto de la labor de los vecinos, agrupados en la Coalición para el Futuro Vivible. Una metaformosis parecida ha sido la que ha experimentado en estos últimos años Chattanooga, Tennesee. En 1970 era la ciudad más contaminada de los Estados Unidos; los vecinos y las empresas locales, unidos en un proyecto que decidieron llamar Visión 2000, emprendieron la operación rescate. Chattanooga es hoy un modelo de desarrollo sostenible. Providence, Burlington, Madison, Northampton, Iowa City, Santa Fe… Estados Unidos está cuajado de provincias rebeldes donde empieza a tomar cuerpo la impostura contra los símbolos más visibles del imperio. Hay quien insiste en que no son más que brotes aislados de la contracultura de los años 60, pero lo cierto es que la onda expansiva está cuajando ya en grandes ciudades como Boston o Seattle. ¿Hace falta recordar lo que ocurrió allí? [Sitio oficial de Ithaca en internet] : http://www.ithacahours.org/espanol.php